Advertencia

"Las personas que intenten descubrir motivo en esta narración serán enjuiciadas; las personas que intenten hallarle moraleja, serán desterradas; las personas que intenten hallarle una trama, serán fusiladas. "
Mark Twain

martes, 17 de noviembre de 2009

Del Señor Legarreta

"El comienzo, el pif, el cachito de segundo, eso fue antes. Mucho antes. Debe haber sido cuando dejaste los labsios entreabiertos y aquella sílaba mar, ondulada, amarguita."
Murámonos Federico, Joaquín Gutiérrez


Dos hombres están sentados en una mesa cuadrada, muy gastada por años y con las esquinas redondeadas. Uno fuma y viste de celeste. Tiene un pésimo gusto para las corbatas y viste una de rombos. El otro tiene el ruedo al punto, una camisa blanca impecable y las barba recién hecha. Se inclina sobre la mesa, apenas alumbrada por una bombilla cansada.

-Usted entiende, supongo, que esto no es nada personal.

El otro, mirando el humo besar la bombilla, se quita lentamente el cigarrillo de la boca. Lo sostiene entre el índice y el corazón de la mano izquierda.

-Pues claro.

Y se calla. Retoma el fumado mientras el otro lo analiza con calma. Con precisión de arquitecto. La camisa blanca es de gran empresario, mientras que el de rombos apenas llega a supervisor de rango medio. Están en la casa de la corbata atroz, que le llamaremos Xavier. El otro, digámole Luis, murmura.

-Y dónde está ella?
-Allá atrás, acostando a los niños. No sabe que usted ha llegado.
-Ok. Mejor así.
-Sí. Un whisky?

Luis lo pide con hielo a tope y pringado de agua. Xavier se sirve un vaso generoso, deja la corbata a un lado y se sienta en la mesa. Tras el primer trago, se abre los dos primeros botones y recuesta la silla sobre las patas traseras, mirando a Luis.

-A ver si me queda claro. Usted tiene pensado llevarse a Rafaela?
-Sí, voy a llevarmela. Bueno, eso suena siglo XX. Vengo a que nos vayamos juntos.
-Ah, claro. Y ella sabe?
-Pues no, apenas me conoce. Vine primero a decirle a usted.
-Perfecto. Ella ya me contó de su beso.
-Y usted entiende perfectamente.

La bombilla oscila por el viento que pasa por la ventana.

-A ver. Y para qué quiere un hombre, digamos así como usted, una mujer sencilla como la mía.
-No, no. Es que vea. No es que yo la quiera para algo, ni que sea suya y se la venga a robar. Además, supongo que parte de la magia es que usted no entienda estas cosas.
-Entonces me toca quedarme al margen porque soy idiota? Así es?
-Don Xavier, hablemos esto como personas civilizadas.

En este momento ella entra a la habitación. Sólo hay dos sillas disponibles en la mesa, las otras están ocupadas por bolsas de compras, y los hombres están sentados en ellas. Luis se dispone a darle el campo, pero Xavier lo detiene. Ella los mira y se ruboriza.

-Ella primero va a acomodar las compras.

Luis, aún de pie, presencia la escena. Ella toma con paciencia la primera bolsa, la abre y coloca cada artículo donde pertenece. La mayoría van a una puerta oscura al otro lado de la cocina, pero también abre la nevera y dos o tres puertas más. Así con todas las compras, sin mirarlo.

-Hablemos.

Vuelve a la realidad tras la intervención de Xavier. Aún incrédulo, toma asiento.

-Sí, mejor con ella acá. Igual ella es la que decide. Pero creo que, por decirlo de algún modo, puedo mejorar su oferta.
-Esta es mi casa, no hable así en frente mío o nos vamos a los puños.
-Claro, disculpe. La llamamos?
-Yo decido cuando llamar a mi mujer. Rafaela, vení!

Ella se acerca, todavía con una lata de hongos criollos en la mano. Entonces Xavier la toma de la mano, casi con ternura.

-Que este señor, bueno no sé quién es pero dice que trabaja en tu oficina, viene a llevarte.
-A que nos vayamos juntos.
-Es lo mismo.

Y la ve a los ojos. Sin soltar la mano. La que es casi-ternura.

-Qué decís?

Rafaela, que apenas logra mover los ojos de los de Xavier y dejarlos un segundo en los de Luis, busca un nombre para la cara.

-Señor Legarreta?
-Luis, si le parece.
-Por ahora dejémolo en señor Legarreta, usted algo tenía que decirle a ella. A eso vino, no?
-Sí disculpe.

Y le da la espalda a él. O la espalda de su atención, porque no se ha movido de la silla. Pero ya queda claro que en la conversación hay dos. Y Xavier no es uno de ellos.

-Señorita, Rafaela, si me permite. Vengo a decirle que la amo descaradamente, aunque suene a asqueroso cliché. No sé, la verdad. La he visto en la oficina, a veces pasa por mi departamento y hoy tuve un día revelador. No, no fue en la empresa, pero eso queda para otro día. En fin, manejé hasta la oficina, subí al departamento de Recursos Humanos, pedí su expediente y cuando llegué le conté a don Xavier mi intención.
-Que es llevarme...
-Que nos vayamos juntos.
-Ok.

Se quedan mirando. Rafaela mueve las pestañas y abre un poco la boca. Apenas medio o un milímetro.

-No me entiende. Bueno. Le explico. Usted, robaré las palabras de un amigo de juventud, me hace sentir poeta. La verdad no escribo desde hace muchos años y sin embargo creo que usted merece todos los lugares comunes del mundo. Porque por usted yo traería la Luna o cruzaría los Siete Mares. Y considero que su belleza vence a la flor más bella y que cuando la veo se me ilumina el día. Algo así es.
-Usted es un mariposón y viene con palabras de imbécil a llevarse a Rafaela. Creo que esta conversación se ha extendido mucho, señor Legarreta, buenas noches.

Xavier hace el ademán de levantarse pero ella le pone con suavidad la mano en el hombro. Y luego en un tono ligero y desenfadado.

-Dejame responder, por lo menos.
-Dale.

Luis con los ojos muy abiertos, como los de ella mientras él le hablaba.

-Yo sé quién es usted, señor Legarreta. Lo considero un hombre diferente, especial. Casi único. Pero es que, por eso mismo, usted y yo nunca serviríamos. Y yo quiero mucho a Xavier, aunque usted no lo entienda. Por eso le agradezco mucho su oferta de irnos juntos, pero tengo que pasar.

Con los ojos tambaleándose, Luis se levanta de la silla, toma el saco del respaldar y se dirige hacia la puerta.

-La mejor de las suertes. Un saludo.

Y se fue.

La mañana siguiente, Rafaela no llegó a la recepción del Departamento de Mercadeo. Se reportó enferma un par de días y el lunes siguiente llegó su carta de renuncia al Recursos Humanos. Alegó motivos personales.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Abdomen Algente

Chiquita pequeña,
caracol azul:
quiero hacerte sentir diente de león.

lunes, 26 de octubre de 2009

Conjugaciones

Llevo días buscando un verbo.
Y hoy tropecé con enroscar
trepado en un palo de mangos,
comiendo la cosecha de la abuela.

Yo me enrosco
(solo y
pintado de azul y anclas viejas).

Vos (qué delicia verte,
así pequeña y poderosa)
te enroscás.

El y ella
(simplemente)
se enroscan entre sí.

Nosotros (en una cama,
o sentados mirándonos a los ojos,
o nada-ndo) nos enroscamos.

Vosotros (dichosos, vosotros)
os enroscáis.

Y Ellos
y también Ellas,
(con todo el empuje minotáurico del libre albeldrío,
y el gozo centenario de los que llevan práctica)
se enroscan.

domingo, 25 de octubre de 2009

Tipografíeme

Yo conozco pocas tipografías. Digamos, dejando de lado las Arial, Calibri, Times y Verdad de siempre (ah, y Tahoma y aquella Comic Sans), pues soy un brutal inculto. Un grandísimo y desconsiderado inculto.

Y uno tiene el reto diario de definirse. Hola profesor, este es mi trabajo. Soy un estudiante absurdamente genérico que no puedo pasar más allá de la tipografía que tienen los otros trabajos.

Mire, don Octavio, este es mi curriculum. Si de veras, yo soy muy chiva. Vea, deme un segundo y le enseño... Sí, ve, acá. En otro logros. Dice: "dos libros de cuentos". Claro, que mi currículum pinta normal, viera que es que...

Hola amor, como estás. Te escribo desde una silla oscura en Samoa Oriental. Te quiero. Me asomo a la ventana y el Pacífico no deja de crecer. Lo cambio ya por cinco minutos con vos. Te amo. Me hacés falta. Yo sé que la letra no lo deja ver. Si te la escribiera a mano verías la letrita quebrada y un par de lágrimas manchar el papel.

Lo que pasa es que usted y yo vivimos en un mundo tipográfico. Mis bisabuelos probablemente se quejaban de que las cartas hacían todo menos personal. Pero le cuento algo? Eran más humanas.

Qué rico es comerse las esquinas más perdidas de una escritura conocida. Y no solo eso. Una amiga mía escribe con rosado y le queda lindísimo. Dan ganas de beberse las palabras. Yo lo hago en un despelote, pero así soy. A lo loco se vive mejor, dijo la Celia (o creo que fue ella, total no sé).

Por dicha en AIM soy "MS Sans Serif, Bold, Navy Blue, 10". Y decir esto es peor que revelar mi ADN, el número de mi cédula o el PIN del celuarl. Pero lo digo porque hay unas con letras moradas, otras que no conozco porque Facebook chat no permite esas cosas. Y otras grises y torcidas. Hay de todo.

Y es que las tipografías son como los ojos. Como el color, el brillo, el tamaño, el asombro escondido tras un papel finísimo en la pupila, la pasión. Lo jodido, te lo digo yo y decime vos si no es cierto, es que nadie se asoma. Yo veo muchos ojos y otras tantas tipografías a diario pero como que no las veo con calma.

Qué lindo ese multicolor de cada conversación, de ese mundo mágico del chat, tan oscuro e impersonal. En fin, si poco sé de las tipografías, menos sé del mágico bicho que pulsa la tecla que crea la tipografía maldita. Y ese animal oscuro capaz de ese impulso creador, tan total y redondo, no merece toda la atención del cosmos?

domingo, 13 de septiembre de 2009

Agosto Cero Nueve

Esto no es un poema.
Es apenas un breve recuento
de dos disfraces en el teatro,
un árbol universitario
cuatro buenos filmes
dos mujeres que supieron que son hermosas
(y otras tantas que aún falta decirles),
papelitos jugando escondido en la librería
una sala de cine a solas,
diecinueve risas en un Puerto,
medio litro de ron,
un (primer) bajo,
un curso bien feo
y un par que se dejan rescatar,
un poema que no es poema
y creo que algunas tonteras más.

Ah, y la mujer más linda del mundo
el trece de agosto (y el veintiséis)

Yo le dije,
esto no es un poema,
este es apenas un recuento,
brevísimo, por cierto,
de agosto cero nueve
en las botas de Diego Arguedas.

Ahora sí,
cómo le quedó el ojo?

miércoles, 26 de agosto de 2009

Confesión en una banca

Usted ya habrá escuchado muchas veces esto, pero así son las cosas, usted es realmente linda y se lo tengo que decir. Yo sé que su novio anda comulgando, los he visto de la mano toda la misa. Usted le dio un beso muy tierno cuando le deseó la paz. También me la deseó a mí, me vio a los ojos y yo la vi a los suyos, y usted alargó la mano para unirse a la mía. Le molesta que use el verbo unir? Discúlpeme.

Pero usted es realmente muy linda. Y su novio hace la fila para llegar hasta el padre y se lo digo ahora: "Señorita, con todo respeto, usted es realmente linda". Por qué me dice "gracias" con ojos abatidos? Su novio no se lo dice con frecuencia? No digo que yo se lo diría si fuera su novio, porque de eso no se trata, pero igual.

Usted ahora se volvió para el frente (ninguno de los dos fue a comulgar, verdad que no?), pero igual se puede sentir la tensión. Es quebradiza. Pero igual queda la ceniza. No digo que hubo fuego, ni candelas, ni siquiera brasas. Mire que ya viene su novio, ahora va a sentarse aquí y usted no le va a decir nada, por ahora no, no va a decirle: "El muchacho de atrás me dijo que soy realmente linda", porque usted sabe como somos los hombres y tal vez se levante a romperme el hocico. Con y sin razón, diría.

Pero mientras acaba la misa y hasta el lejano momento en que caminen ustedes hacia su carro (o el de él, es lo mismo), mi confesión va a ser un secreto suyo y mío. De nadie más. Igual después su novio va a enterarse y va a querer soltarme un puño en la cara, pero no va a saber como usted y yo Sabemos. Es reconfortante saber que por unos breves minutos, sólo usted y yo poseemos la Verdad y por más que el resto del mundo trate de adivinar, solamente nosotros sabemos.

Es lindo decir nosotros sabiendo que usted es tan linda. Nosotros sabemos, usted, señorita, y yo. Nosotros.

No se le olvide.

lunes, 3 de agosto de 2009

Porque hoy es Jueves y jugamos Fútbol

"Cómo vas a saber, querido amigo,
cómo vas a saber lo que es la vida
si nunca, jamás, jugaste al fúbtol"
Poema al Fútbol
En nuestra cancha empatamos a dos, somos unos animales, las que botamos frente al marco no las cobran el próximo partido decía Cantera y el Pato, no no, pero vamos a sacarles un uno cero en el cole de ellos, y Rolo, hijueputa yo si perdemos allá, y el Profe mirándonos desde una esquina, hablamos el martes en el entrenamiento, dijo, y salió del vestidor con el saco de las bolas y la libreta mágica.

El martes movimos poco la bola, el Profe habló un buen rato, vamos muchachos, nos decía, este es la última oportunidad de muchos de ustedes, y nosotros, sí profe, nosotros sabemos y nos daban más ganas de meterle uno o dos o cuatro a cero en el otro partido. Mucho físico hicimos, y Mendoza, que ya me vomito, que ya me vomito y los que podían le gritaban: maricón, florcita y él levantaba la cabeza y seguía corriendo.

Jugamos partido el jueves, en la buseta vibraba el silencio, el Profe garabateando en la libreta mágica, los muchachos alistado las botellas de agua. Contemos carros, dijo el Negro, yo pido los azules, yo los rojos, esos no valen porque hay muchos taxis, los del fondo jugaban blackjack con unas cartas viejísima que sacó Cantera y apostaban tareas y raciones de almuerzo.

El Profe esperó a que nos vistiéramos en el camerino y habló largo y grave, muchachos esto es de ustedes, y todos con respeto. Salimos jugando igual que la vez pasada, solo que ahora entra el Flaco por Mendoza, y todos con ganas de meter uno o cuatro goles, Mendonza tranquilo que igual jugaste como un campeón y Flaco feliz porque venía saliendo de lesión y el Profe confiaba en él. No te agüevés, que igual hay noventa minutos y podés jugar, vamos, salgamos a la cancha a ver qué pasa.

Los de rojo estaban en la cancha, veníamos los de verde del camerino, Pato que nos decía frente en alto y que nadie afloje y Cantera sacando pecho de paloma, porque él no ocupa que le digan nada, casi ladrándole al primero que se topa. Mirá, sacaron a todo el colegio a ver el partido, son como cuatrocientos alrededor de la cancha, sí pero gritan como trogloditas, un montón de idiotas, eso es lo que son, y el Profe, el primero que suelte un puño o un empujón se va directo a la buseta y todos, sí señor.

Está de negro el réferi, sí y va a llover feo, mirá que buena está aquella morena, el Profe quita un grupo que estaban en el banquillo y bueno, vamos nosotros al centro de la cancha que nos llama el Pato, a ver que nos dice, y Pato, maes bueno este es mi último año en el cole y nunca habíamos llegado tan lejos, a ponerle güevos carepichas y todos con la sangre hirviendo y Toto hace la oración del fútbol que aprendimos allá cuando teníamos ocho años y andá al marco Toto que ya comenzamos.

Es que ya sólo nos queda este año, se nos va octubre y el calendario se quedó corto en la pared y vos el próximo año vas a estudiar Derecho y Mendoza va a ser Ingeniero y los que se van a estudiar afuera, nos toca ahora mae, yo sé que después vas a una privada y casi no nos vamos a ver, pero eso no importa porque hoy es jueves y jugamos fútbol contra el Calvo Roldán y les vamos a meter uno o dos o cuatro cero.

Que bonito cuando antitos de que el árbitro pite estamos todos como piezas de ajedrez, mueven la bola ellos, señor pite por favor, déjenos jugar que venimos a callar a cuatrocientos hijueputas, pite señor, déjenos jugar. El que está frente a la bola es un trol grandísimo, Pato nos dijo que hay que marcarle fuerte la zurda y es pan comido, pero mirá que ya movieron y vienen, ya movieron.

Solo hay un modo de jugar estos partidos, y Toto, marquen, marquen, nadie se mueve en la línea de cuatro, no me vendan, y el Flaco pidiendo un pase allá en la banda derecha porque está solo y Cantera, tomá Flaco y allá va, dale Flaquito, meté un pase, mirá al Negro solo adelante, Flaquito querenos, hacé el pase, vos sabés que si seguís vos solo te van a comer vivo, y ya hizo el pase pero al Negro le ganaron por medio cuerpo que le sobraba al de rojo, y vieron carepichas, esa es solo de advertencia, venimos a empujarles cinco, preparen un saco industrial porque pagan la puya.

Son como quince minutos de empujar para arriba y meter la pierna duro, que nadie haga caso lo que gritan afuera de la cancha nos dijo Cantera y todos sorprendidos porque él siempre es el primero en enojarse y Pato, vamos que lo tenemos, armemos bien las filas para poder atacar con calma, que los árbitros han pitado bien hasta ahora, este partido es nuestro y el Profe, Cantera, soltá la bola más rápido y abran la banda con Guille.

Una de esas subimos, tiro de esquina y quedamos tres abajo, vayan alcen la testa y déjenla jadeando contra las redes, saltá Negro que son grande, pero agarró la bola el otro equipo y la mueven rapidísimo, vuelvan que nos agarraron mal parados, el Profe como loco desde el banquillo y no es culpa de nadie sino que encontraron un hueco que nunca hubo y hacete grande Toto, ya van varias que nos salvás en el partido y Pato, bajen, bajen, pero no hay modo, el cabrón tiró la bola a la otra esquina y lo que se oye es un eco de cuatrocientas gargantas, el Profe, no pasó nada, no pasó nada y ármense de nuevo.

Jugamos lindo, de veras que sí, armamos unas cuantas por la banda de Guille que podía sentirse el miedo de los de afuera del campo y toque balón con calma mae, si ve el hueco ponga el pase pero no se desespera, vea la calma de Cantera y el Negro recibe la bola cerca del área y tomá Muñoz que vos sabes hacerlo, encara al arquero, qué elegancia tiene para tirar un globito y en el banquillo todos mudos, siguiendo la parábola tremenda que traza la bola hasta colarse entre los dedos inútiles del otro portero y el vertical derecho.

Ahora sí, vení y gritá, ahora que griten gol los cuatrocientos a ver si pueden, somos solo once en la cancha pero los callamos y no se escuchaba nada afuera del campo, solo los rugidos desgalillados del banquillo verde, pero el Profe, no ha pasado nada, todavía nos faltan goles, sigan empujando.

Muchachos, empezó a llover y la cancha es puro barro, ahora se juega el partido con el corazón en el tobillo izquierdo y los pulmones en la mano, la lluvia no deja ver claro, no ceda un centímetro la defensa, no entregue un balón el medio campo, Negro, vos meté codazo porque ya vimos que te están pegando duro allá arriba y Toto es un berraco imbatible que no ha dejado pasar una.

Las bolas se suceden unas a otras, primero encaran ellos y Pato se cuadra sólido abajo y después moviendo al equipo por las bandas, qué bien que juegan Guille y el Flaco, y Toto, fuerza arriba, no pasa un solo pase del mediocampo y el equipo entero que responde como vikingos, porque el Profe sigue gritando que es nuestra última oportunidad y todos los sabemos y por eso metemos el pie aún más duro.

Una de esas jugadas, apenitas iba a acabar el primer tiempo verdad mae, se escapa un morenillo rapidísimo por la banda izquierda y corre Rolo a taparlo, qué lindo te barriste Rolo, sacada del manual de Fair Play, pero el réferi pita y se cuadra en el punto de penal y los de rojo saltan felices y sale Cantera endiablado a decirle hasta de qué se va a morir pero suena el Profe, Cantera, quieto y todos nos quedamos viendo como el otro pone la bola en el punto de cal y lanza imposible para Toto que se estira más allá de lo humanamente posible pero no hay modo, la pelota se escurre por el ángulo y otra vez la garganta enorme y tragarse esos gritos asquerosos.

El árbitro pita el medio tiempo y salimos hacia el camerino con la cara baja, el Profe cierra la puerta y mientras todos se hidratan nos dice, muchachos, ya no hay discurso que valga, están jugando bien, tienen el partido, solo sigan así, ahorita empatan de nuevo y vamos, que ganamos esto y vamos a la final nacional, ármense, no ha pasado nada, sigan divirtiéndose que así se llega al buen fútbol y salimos después de diez minutos al campo a sacar la casta.

Ahora movemos nosotros, no les regalés la bola Cantera, qué sabrosa lluvia, vos sabés como se juegan estos partidos, tenés pedigrí de campeón, los primeros minutos movemos la bola lindo, hasta que da gusto verlos desesperados de un lado a otro de la cancha, juguemos con clase gente y el Profe, sigan así muchachos, los tenemos donde los queríamos, sigan así.

Pero mirá que desgraciado el fútbol, nadie dijo que la vida fuera justa siempre dice el Negro, la bola es nuestra durante quince minutos y los tenemos como locos, pero en eso un saque de banda, se plantó en el medio de la cancha el diez de ellos y sacan uno o dos pases y acaban en el borde del área nuestra, sale Pato a romperles la pierna y tira el trol, pega la bola en una camisa verde y cambia totalmente de dirección, saltá Toto, saltá por favor, pero Toto iba por la trayectoria original y queda el balón en las redes.

Que tristeza eso del tres a uno, nosotros dijimos que le metíamos uno o dos o cuatro cero y ahora nos agarraron feo, con qué gana busca uno la bola al fondo del marco para llevarla hasta el centro del campo, Cantera, maldita suerte la nuestra y Flaco, no pasa nada, vamos que esto se remonta, qué corazón tenés Flaquito, por eso te queremos tanto, que dicha que volviste, que todavía tenemos dieciséis y diecisiete y podemos mover la bola y tenemos la magia en los pies, vamos a irnos arriba mi Flaco, tenés razón.

Mueven la pelota el Negro y Muñoz, y desde el banquillo el Profe, vamos que nos quedan quince minutos muchachos, un gol cada cinco minutos y cocinamos esto, pero parece que está desinflado el equipo, nos la habíamos creído con el gol de Muñoz pero estos pendejos la hicieron más complicada, ahora faltan solo dos para empatar y Rolo, no pasa ninguna bola, hijueputa yo si pasa una sola bola, tenés razón Rolo, vamos arriba que todavía no ha pitado el de negro, esto no acaba, mójese la cara con la lluvia mae, amárreselas que falta.

Otra vez armamos por el medio campo y alguien le pasa una bola al Guille que la devuelve a Cantera, parece que sí nos animamos y a Muñoz, que la pone al Negro, dale que es lo tuyo, se quita un baboso que llegó a marcarlo, ya encaró al arquero y alza el pie para el disparo, mirá que alto lo alza para tomar impulso y la bola apenas se cuela por el palo derecho, tres dos Negrito, te quiero Negro, vamos por la victoria, ahora falta otro y estamos, pero qué te pasa Negro, por qué estás tirado en el piso, mirá que el Negro ni pudo levantarse a festejar o a recoger la bola y Flaco, Profe, venga venga, que algo le pasó.

No nos hagás esto ahora Negrito, no ahora, y el Negro que intenta ponerse de pie, da dos pasos y cae de vuelta, perdón muchachos, me jodí feo, perdón muchachos, vos tranquilo Negro, que ya te movemos afuera del campo para poder empujarle otros dos a estos cabrones, no llorés que lo dejaste todo en la cancha, metiste el gol y ahora eso nos da aliento, yo sé que este año es tu último, pero el partido no se acaba Negro, nosotros seguimos, confiá en nosotros.

Entra Cucho por el Negro, dale Cucho a empujar los goles, que faltan dos, y que lindo ver a Pato romperse contra el delantero y Rolo que se tira en el charco más sucio para detener la bola, porque así es como se empuja un equipo, con garra, con cada hueso, con sangre en las rodillas, con la cara toda machada de barro y sudor, con todo, y el Negro desde la banda rodeado por quince o veinte de los de ellos y ahí va todo el banquillo a armarle bronca al que toque al Negro y a traerlo a nuestro terreno, Toto que se lanzó milagroso a parar un gol que parecía hecho, mirá a Cantera que sigue tocando la bola con calma, que espíritu de leyenda tiene el Cantera.

Dice el árbitro que quedan cuatro minutos, a romperse en la cancha, muchachos entrenamos todo el año para esto, suban todos, enseñémosle lo que es una remontada de épicas proporciones, que sientan esta furia nuestra, nadie puede detenernos y el Profe, suban suban, y Pato que apoya el ataque, con un gol forzamos el tiempo extra, te toca hacerte grande Muñoz, vos podés hacerlo, pero le metieron una patada fea a Guille y el réferi no pitó nada, dos pases y están en nuestra área, matalo Rolo, matá al hijueputa, pero Rolo llega medio segundo tarde y Toto nada pudo hacer.

Ahora sí saltaron los malditos de rojo y las cuatrocientas gargantas y el señor de negro pitó el final del juego, que furor ese colegio que parecía desarmarse, parecía que temblaba y nosotros esparcidos por toda la cancha, Rolo llorando en el piso y Cantera que quiere arrancarse la camisa, vengan muchachos, vamos a la buseta dice el Profe y va uno por uno levantándonos mientras atrás vamos dejando el Calvo Roldán hecho un carnaval, hecho un jolgorio, una fiesta que iba a ser nuestra, te lo juro que nosotros íbamos a celebrar el doble.

La buseta es un castillo triste, el Negro y Pato y Cantera y Toto y los que se van este año están desparramados por los asientos, mudos, y los que se quedan porque están en cuarto tampoco dicen nada, el Profe guardó la libreta mágica, se acabó muchachos, se nos fue el chance dice Cantera y nadie se atreve a responderle nada, sí, se nos fue, tal vez si ganábamos en casa salía la serie pero no.

Ya perdimos muchachos, ahora frente en alto llegar mañana al cole, cierto, que mañana volvemos al mundo real, los de cuarto año tenemos tarea de de Historia dice Rolo y Pato, nosotros unos ejercicios de trigonometría para doña Lucha, pero nadie realmente va a llegar a pensar en tareas o exámenes, van a llegar Negro y Pato y Cantera y Toto a decir, mierda mierda mierda y los demás van a dejar los tacos al lado de la cama, y mientras se bañen en sus casas van a decir, el próximo año muchachos, y Rolo, hijueputa yo si no ganamos el próximo año, hijueputa yo.